Disparador

La ideología capitalista expandida en los todos los ámbitos de la vida, ha tenido que desarrollar a lo largo de la historia mecanismos: educativos, tecnológicos, médicos, coercitivos, sexuales, medioambientales, morales, comunicacionales etc. que le han permitido sostener su sistema.

Cuando establecemos “el barrio, la población o el territorio” como ámbito de lucha, pensamos en lugares, en su gente, su imaginario, anhelos, su forma de organizarse para la lucha, la resistencia, la vida. Demostración de ello han sido las diversas cooperativas que se han formado, tanto de vivienda como de consumo u otras experiencias, bibliotecas populares, ateneos, centros sociales y culturales, clubes de fútbol y tantas expresiones de lucha como la imaginación pueda proyectar, o nuestro conocimiento de lo acontecido en el tiempo pueda indicar.

 

En este VIII  E.L.A.O.P.A. lugar de encuentro, intercambio y coordinación, de diferentes organizaciones populares autónomas de Latino America, nos une la necesidad de contribuir al cambio en nuestras sociedades. Es el lugar más indicado para la coordinación de acciones y el intercambio de experiencias con organizaciones de otros países. Es en el debate abierto donde se han abordado diferentes realidades: educación popular para la alfabetización, frentes estudiantiles y barriales, sindicatos docentes, abordajes educativos y de diferente índole.

Ya han pasado siete encuentros, mucha agua y esfuerzo ha pasado bajo el puente, contribuciones a la discusión, el enriquecimiento de otras experiencias y las ganas de seguir adelante que siguen intactas.

Los principios:
El ELAOPA es un espacio de encuentro, intercambio y coordinación de diferentes organizaciones populares a lo largo del continente. Nos aglutinan los siguientes principios o concepciones, que con modestia, intentamos plasmar en la práctica militante.
Democracia de base: Por ella entendemos la mayor participación popular en las organizaciones de base y en las luchas que éstas lleven a cabo. Participación y acción crítica en la discusión colectiva, toma de decisiones y en llevar a cabo las medidas de lucha y cotidianamente las tareas en nuestros lugares de inserción (en nuestro caso sindicato y lugares de trabajo). Podríamos sintetizar esta idea en “Si entre todos luchamos, entre todos decidimos”. Discusión colectiva que es formación también colectiva, y que se opone a la existencia de “dirigentes iluminados” y “masa ignorante”. Democracia de base que implica igualdad de todos lo mismo que el compromiso colectivo.

Desde hace varios años el ELAOPA ha venido discutiendo temas puntuales, y también generales, acerca del saqueo por parte del capitalismo en América Latina, el mismo del que venimos siendo víctimas desde hace más de 500 años.

 

Se ha visto, a su vez, la forma de articular luchas, unirnos para movilizarnos o generar actividades en fechas comunes para nuestro continente o frente a hechos que sucedan. En definitiva hemos buscado la forma de darle constancia durante el año a nuestro encuentro. Es así que se han consensuado desde hace ya dos años un calendario anual de lucha, con fechas definidas y actividades concretas a realizar, definidas todas ellas como una lista abierta a nuevas propuestas, que corran sí, por los carriles de la lucha popular de los oprimidos de América.

 

Desde hace más de 500 años América ha venido sufriendo del despojo de sus recursos naturales, ya cuando el oro y otros metales llenaban las bóvedas de los barcos pasando por todos los recursos que han sido y siguen siendo extraídos. Es muy dificultoso describir el entramado que se ha dado entre grandes corporaciones más las burguesías latifundistas americanas responsables ellas de las más espantosas masacres contra los mecanismos de resistencia que se han dado los pueblos.

Podemos pasar desde la muerte de Tupac Amaru, la masacre de la Patagonia, la masacre del Dorado de Carajas, donde la más fétida burguesía ha significado el sayo que ha caído sobre los pobres que se levantan.

Para el caso del agua, las bases militares norteamericanas del comando sur colocadas alrededor del acuífero guaraní entre otros, demuestra el claro interés por el control de estas zonas. El plan IRSA presenta a su vez también una amenaza donde se considera al agua como una mercancía, en un principio como patrimonio de los países y en un segundo paso como transable cuando se necesite.

Creemos que la educación tiene que ser una herramienta liberadora que permita construir nuevas alternativas populares y como tal no puede quedar aislada, ni en la universidad, ni en la escuela media. No creemos que el cambio social vaya a darse dentro de las universidades, pero si que creemos que es necesario generar las condiciones para la que la misma esté al servicio del cambio y no como ha sido desde la década del 90, en la que la educación en general ha sido funcional al neoliberalismo.
Creemos en la necesidad de pensar la función de la escuela pública en la construcción de las identidades nacionales y la relación de esto con la categoría de diversidad, entendiendo a la misma como un sinónimo de la naturalización de la desigualdad: aceptamos lo diverso en la escuela, en el barrio, en las calles, pero esa diversidad se traduce en desigualdad
de condiciones, de oportunidades, inherentes al ámbito educativo, en el sistema vigente. La Universidad al producir teoría sobre educación, también reproduce la naturalización de la desigualdad, y por lo tanto la funcionalidad al sistema capitalista neoliberal.

El siglo XXI encontró a los pueblos latinoamericanos construyendo respuestas frente al modelo neoliberal. La resistencia popular aunque desigual se manifestó en todos los países de la región. El movimiento obrero organizado fue parte de esa resistencia junto a otras organizaciones sociales que se dieron los diferentes sectores de la clase.
Entendemos a los gobierno de Sudamérica como una consecuencia de esa resistencia, como una forma que se dieron las clases dominantes para canalizar institucionalmente las aspiraciones y reivindicaciones de nuestros pue-blos. Los gobiernos de nuestros países manifiestan, por un lado fracturas con el modelo neoliberal pero también la continuidad del mismo. En la mayoría de los casos no se avanzó contra la concentración de la riqueza, ni se frenó la expoliación de nuestros recursos por parte de las trasnacionales, tampoco se revirtieron la tendencia a la precarización del trabajo y la mercantilización de los derechos, la seguridad y los servicios sociales.

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